En lo que respecta a los estudios en Astronomía, Aristóteles hizo varias observaciones acerca del universo. Instituyó un sistema geocéntrico, en el cual la Tierra se encontraba inmóvil en el centro mientras a su alrededor giraba el Sol con otros planetas. Aristóteles planteaba la diferencia entre el mundo sublunar, en el cual existía la corrupción y la degeneración; y el mundo supralunar, portador de la perfección. Esta visión geocéntrica, donde la Tierra era considerada como el centro del universo -a su vez considerado finito- perduró durante varios siglos hasta que Copérnico en el siglo XVI cambiaría el concepto, introduciendo una serie de paradigmas, concibiendo el Sol como centro del universo.
Respecto a sus investigaciones en Botánica, Aristóteles sistematiza el reino vegetal dividiéndolo en dos grandes grupos: plantas con flores y plantas sin flores. Considérese que en la actualidad la Botánica cuenta con un esquema semejante asociado a las plantas con semilla expuesta (gimnospermas) y las plantas con semilla cubierta (angiospermas).
Respecto a la metafísica, la entiende como la ciencia más general, por ser la ciencia del ser en cuanto ser. Trata sobre la filosofía primera o la teología y es identificada por Aristóteles con la sabiduría.
Entiende a la Física como la ciencia que trata de las sustancias materiales. En la física hace un estudio de la naturaleza y el movimiento, desarrollando la teoría hilemórfica (materia -hyle- y forma -morphé-). En ella la sustancia primera es el individuo concreto (por ejemplo Sócrates), en quien se encuentra realizada la esencia o especie (el hombre o la sustancia segunda) la cual se predica de él (por ejemplo: Sócrates es hombre). La sustancia primera es lo que deviene, lo que se desarrolla, lo que está sometido a un proceso de perfeccionamiento o crecimiento, es un ser precario, sujeto de nacer y perecer. Así afirma que la sustancia (el individuo concreto) es un compuesto (synolon) de materia hyle y forma morphé). La forma es la esencia de la cosa (la sustancia segunda). Es la especie y es eterna, aunque no puede existir fuera de la materia. Todo lo que deviene debe poseer también materia, la cual recibe esa forma, como sujeto último de la misma.
En relación a la materia, Aristóteles establece una distinción entre distingue entre a) materia próxima (escháte hyle) como por ejemplo el bronce o la carne y los huesos; b) materia primera (próte hyle) que es algo indeterminado carente de forma, cualidades o extensión e incapaz de existir independientemente.
Así. lo que deviene o se engendra es el individuo concreto, el compuesto de materia y forma. Materia y forma son eternas pero no pueden existir independientemente sino tan solo como el compuesto de ambas.
Para el estudio de la Antropología, Aristóteles aplicará el hilemorfismo a su concepto del hombre, que es entendido como un compuesto único formado por un alma y un cuerpo. En relación a la Lógica la considera como la disciplina filosófica que estudia la corrección o validez de los razonamientos. Aristóteles distinguía entre la dialéctica, que es la que analiza las opiniones a partir de su plausibilidad (su grado de aceptación por la comunidad), derivando en el examen de su verdad o falsedad; y la analítica que trabaja de forma deductiva a partir de principios que descansan sobre la experiencia y una observación precisa.